DEBATE EN EL CONGRESO

Sánchez se abona a la “pedagogía” para el rearme ante un Feijóo que se lanza a por un Gobierno "agotado"

No habrá concreción ni sobre el cuánto ni el cómo del aumento del gasto en defensa porque el debate sigue abierto

El PP insistirá en la soledad del presidente más allá del rearme: "Ni Presupuestos ni Gobierno"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su último encuentro en la Moncloa.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su último encuentro en la Moncloa. / José Luis Roca

Madrid

Después de semanas de debate, reuniones de líderes europeos y el compromiso adquirido para un rearme conjunto en todo el continente, la política española vive su primera gran discusión en materia de defensa y seguridad en el Congreso de los Diputados. El principal objetivo de la comparecencia de Pedro Sánchez será hacer “mucha pedagogía”, según lo resumen sus colaboradores aduciendo que el plan de rearme sigue abierto entre los Veintisiete.

No habrá concreción, por tanto, ni sobre el cuánto ni el cómo del aumento del gasto en defensa. En el Gobierno sostienen que todavía debe sustanciarse el debate, donde el Ejecutivo español empuja por una financiación a través de fondos comunes de la UE y por cuantificar partidas más allá de los estrictamente militares. Se trata de una concepción que busca enterrar el término “rearme” -empleado por la Comisión Europea- y que incluso cambia el de defensa por el de seguridad. Un enfoque, según reconocen fuentes del Gobierno, que trata de limar fricciones con sus socios de coalición

Ante este panorama Alberto Núñez Feijóo prepara un discurso muy duro en el que buscará retratar no solo la soledad parlamentaria del presidente - “no podrá ni hablar en nombre de todo el Gobierno porque la coalición está dividida”, repetirá el líder del PP en lo que tiene que ver con el rearme- sino un “agotamiento” total del Ejecutivo si finalmente no hay Presupuestos. El dirigente conservador busca todas las respuestas que Moncloa aún no le dará. Y la conclusión con la que rematará el PP, entonces, “es que ni hay plan ni hay gobierno”.

Junto a la moderación discursiva -el principal guiño a Sumar y el resto de socios progresistas del arco parlamentario que se oponen al aumento del gasto en defensa- Sánchez incidirá que los servicios sociales son una línea roja. Esto es, que cualquier incremento del gasto para llegar al 2% del PIB se realizará sin recortes. Aunque se espera un debate polarizado, en Moncloa insisten en que están de acuerdo con la mayoría de grupos parlamentarios en lo sustantivo. Esto es, la necesidad de que la UE tenga autonomía estratégica ante las amenazas a su frontera este por la guerra de Ucrania y el terremoto geopolítico por la nueva administración de EEUU. 

Los socialistas incluso dicen tener la mano tendida al PP y contrastan las posiciones en público de Feijóo con el resultado de su reunión con Sánchez en Moncloa para abordar el plan de rearme. Un encuentro que fue “cordial” y en el que se habrían constatado “términos de entendimiento”, pese a las diferencias manifestadas en público. Aunque de forma simbólica, Gobierno y PP pactaron en el marco del último debate sobre el estado de la nación, en 2022, una resolución con puntos de encuentro en defensa. 

PSOE y PP se comprometieron entonces a impulsar “un escenario de incremento presupuestario de defensa para lograr el objetivo del 2% del PIB fijado en la Cumbre de Gales de 2014, que permita modernizar y mejorar las capacidades militares de nuestras Fuerzas Armadas, a la vez que posibilita el fortalecimiento de la Base Tecnológica e Industrial de Defensa favoreciendo el crecimiento económico y la creación de empleo altamente cualificado”. Además, apostaban por “promover una mejora de las condiciones laborales de todo el personal profesional de las Fuerzas Armadas” o por “apoyar e impulsar en todas sus dimensiones el nuevo concepto estratégico aprobado en la Cumbre de la OTAN”. 

La realidad es que las posiciones públicas ahora siguen siendo similares. Las directrices de la Comisión Europea no dejan de ser un gran pacto entre populares y socialdemócratas que Sánchez y Feijóo suscriben. Sin embargo, para el PP es clave el debate completo en el Congreso y que cualquier plan que trasciende al mandato de Sánchez y que comprometerá a futuros gobiernos sea sometido a votación en la Cámara.

No hacerlo, dicen en Génova, es un síntoma de la “autocracia” a la que aseguran ya que España se encamina. A la crítica a Sánchez por prescindir de la autorización de las Cortes se suma ahora un discurso durísimo ante el escenario cada vez más probable: que el Gobierno ni presente los Presupuestos de 2025. Para Feijóo no es viable que la Comisión Europea permita cambios en las partidas de defensa e inversiones en seguridad tan elevadas haciéndolo a través de mecanismos que no pasen por el Parlamento. Y precisamente en este contexto, el PP presiona ya a Sánchez: si no hay Presupuestos debería convocar elecciones generales. La última exigencia ha sido convocar un debate sobre el estado de la nación para señalar ese “ciclo agotado”

Más allá de la pedagogía, el Gobierno se centra en suavizar el impacto en las arcas públicas del plan de rearme por el que los Veintisiete comprometen una inversión de 800.000 millones de euros a cuatro años. Algo para lo que, además de reclamar transferencias a fondo perdido, el Gobierno está buscando en los remanentes de los diferentes ministerios. Partidas no ejecutadas de los presupuestos que puedan ser utilizadas para hacer transferencias al ministerio de Defensa sin afectación a otras inversiones y con la máxima de no detraer recursos del Estado de bienestar.  

La brecha con Sumar y la presión de los socios, que desmorona el bloque de investidura en el que se sustenta la legislatura en un asunto trascendental para alentar una suerte de ‘gran coalición’ con el PP, está haciendo que Sánchez gire. No solo en retórica, sino también en las demandas que traslada en Bruselas y que se encargará de explicar en el Congreso.

Y ese giro también es percibido por el PP en lo que fuentes cercanas a Feijóo resumen: “Si hay guiños a la izquierda y solo busca suavizar y esconder el rearme, claramente se separan de lo que dice Europa y no pueden contar con nuestro apoyo”. De ahí que la petición de los conservadores haya sido en todo momento: debate con todas las cifras encima de la mesa y votación. 

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