Louise Glück, la poeta que te toca la entraña

La escritora estadounidense, de 77 años, gana el Premio Nobel de Literatura

La poeta estadounidense Louise Glück, en 2016

La poeta estadounidense Louise Glück, en 2016 / // Efe/Shawn Thew

Elena Hevia

El anuncio del Nobel de Literatura 2020 para la poeta estadounidense Louise Glück ha pulverizado todas las previsiones. Se preveía que la ganadora podía ser una mujer, sí, pero parecía que los tiempos exigían a una autora que representara una diversidad cultural y/o racializada que ha estado ausente del gran galardón de las letras en los últimos años. No ha sido así. La acusación de eurocentrismo y su corolario, la literatura norteamericana, puede, por lo tanto, volver a sonar con fuerza.

Glück (Nueva York, 1943) no es tan conocida en el mercado español como Anne Carson o Charles Simic, dos de las voces poéticas anglosajonas actuales más potentes, y eso que su editor, Manuel Borrás, de Pre-Textos, ha apostado por ella desde hace décadas y publicado sin descanso sus más importantes libros.

A sus 77 años, Glück es una de las voces poéticas indiscutibles de la literatura norteamericana. Este Nobel, por tanto, apenas tiene aristas ya que está situada dentro de un canon respetable y universitario, multipremiada por algunas de las distinciones más destacadas de su país: como el Pulitzer a uno de sus más celebrados poemarios, El iris salvaje, o el Nacional Book de la Crítica por Triumph of Achilles, mientras que Firstbono fue premio de la Academia Americana. En ese sentido, el Nobel a Tokarszuk el pasado año fue una apuesta mucho más arriesgada.

No se prodiga excesivamente la poeta en entrevistas y es casi seguro el hecho de que le va a satisfacer mucho que la medalla y el monto del premio -un millón de euros- se le vayan a hacer llegar privadamente a su domicilio de Cambridge (Massachusetts), al haberse anulado la gala de concesión del próximo 10 de diciembre a causa del coronavirus. Es muy probable que el premio se le haga llegar a través de una de las dos universidades en las que imparte clases, como el Williams College de Williamstown o la Universidad de Yale.

Crudeza expositiva

Durante algunos años, la poesía confesional de Glück ha chocado contra los prejuicios de una cierta parte de la crítica que relacionaba la exposición de la intimidad con el exhibicionismo. Algunas de esas críticas también se dirigieron en su momento a poetas como Anne Sexton y sigue la senda abierta por poetas capitales como Anne Carson o Adrianne Rich. El traductor de su último libro, el poeta venezolano Adalber Salas, que se ha ocupado de la versión en castellano de Una vida de pueblo, penúltimo poemario de la autora y último traducido en castellano, celebra la "crudeza de la mirada de la poeta ante la ruptura amorosa y la depresión y el duelo que sigue a ella".

No es, pues, una poeta recomendable para los que se sitúen en esa experiencia que la autora describe de una forma "descarnada". "Si Carson es una magnífica relojera, Glück está decidida a tocarte la entraña", sintetiza Salas muy en la línea de lo expresado por el jurado, que destacó su austera belleza "que hace universal la existencia individual".

Al traductor le interesa cómo Glück se ha dedicado también a reactualizar ciertos mitos griegos, como hizo en Averno, una de sus mejores creaciones, con Perséfone, que escribió como un revulsivo tras la muerte de su padre. "Lo que hace es pasar sus experiencias personales por un tamiz mítico, a través de un orden significativamente mayor".

Himno feminista

El dolor y el autoconocimiento son algunas de las obsesiones de una Glück que sufrió anorexia de joven y tardó años de terapia en superarlo. Esa experiencia que la colocó a un paso de la muerte se destila en sus 11 libros de poesía, entre los que está el citado Triumph of Achilles, cuyo poema 'Mock orange' ha sido interpretado como un himno feminista y es uno de los más antologados de su obra.

Otros poemarios son Vita nova -premio de poesía de "The New Yorker"-, Meadowlands y Ararat, que recibió el Premio Nacional de Poesía Rebekah Johnson Bobbit. Los que se acerquen a Una vida de pueblo encontrarán un retrato del ciclo de la naturaleza en un ambiente rural habitado por criaturas como lombrices o murciélagos y una comparsa de humanos que se sitúan con ellos en pie de igualdad.

La escritora reaccionó ayer al premio con el instintivo deseo de preservar su esfera privada y de darse a conocer a través de su último libro, no de la obra primeriza: "Mis libros son muy distintos unos de otros. Sugeriría que no lean mi primer libro. Me gusta más mi trabajo reciente. Yo diría que Averno sería un punto de partida, o mi último libro Faithful and Virtuous Night", explicó Glück, desde su casa en Massachusetts (EE UU), tras recibir la llamada desde Estocolmo pidiéndole una reacción al Nobel.

Nerviosa, ansiando un café, disculpándose por no estar preparada para el momento, la poeta estadounidense admitió, en primer lugar, que su sentimiento inmediato al enterarse del galardón fue de temor, el de "quedarme sin amigos", puesto que todos ellos son escritores.

"Me preocupa la preservación de la vida diaria, de las personas que amo", continuó, en los pocos minutos de conversación telefónica que quedaron colgados luego en la página de los Premios Nobel.

Todo, desde la llamada telefónica al honor, llega "demasiado pronto", afirmaba Glück, lamentando estar expuesta, de pronto, a teléfonos que no paraban de sonar.

TEMAS

  • libros
  • literatura
  • universidad
Tracking Pixel Contents